Novedades

Lobesia: un problema de todos

La plaga Lobesia es un tema preocupante para San Juan. Si bien el insecto no se ha propagado como plaga en la provincia, sí se ha detectado, y la situación lindante con Mendoza es una alerta roja. Allí afecta a 130 mil hectáreas.

El Senasa y el Gobierno sanjuanino han montado una red de monitoreo de trampas para medir al insecto en la provincia con una altísima densidad por hectárea. En ese sentido el Ministerio de la Producción, a través de la Dirección de Sanidad Vegetal, convocó a una reunión a la Comisión Mixta Fitosanitaria (integrada por INTA, Senasa, INASE e INV y las asociaciones de productores, bodegueros empacadores y exportadores) para informar la realidad de lo detectado hasta el momento. El ministro Andrés Díaz Cano fue claro y contundente: las trampas dispuestas en distintas fincas han detectado al insecto y hay decisión política aplicando todas las medidas preventivas aconsejadas en estos casos.

El gobierno de Uñac ha puesto toda la artillería en luchar contra la Lobesia no ocultando ninguna realidad. Pero no se va a combatir el insecto si no hay una activa participación desde los mismos productores en principio y de la comunidad en general toda. Gobierno, sectores productivos y el ciudadano común deben ser socios en esta lucha. Solos, el Gobierno provincial y nacional, a través del Senasa, no ganaran la batalla.

El ejemplo claro es lo ocurrido en Mendoza, donde el Gobierno hizo el gasto y los productores no acompañaron como debían. Subestimaron la plaga y esa acción comprometió a toda una región. Esa es la realidad que tanto preocupa ahora en la región por las consecuencias que puede llegar a tener esa actitud.

Si un insecto adulto (mariposa) es detectado en una trampa, desde esa finca a un kilómetro a la redonda se declara “Area de Contingencia”. Allí se pone el alerta y se comienzan los tratamientos y si durante 70 días no vuelve a caer ninguna mariposa, esa área es liberada, una buena señal. Si en cambio en esa zona vuelve a caer otro insecto el área ahora pasa a ser de “Cuarentena” y debe estar dos años bajo tratamiento.

Dentro de esas áreas el Senasa entrega a los productores para el control los difusores (tienen hormonas sexuales que atraen el insecto). Se colocan 350 difusores por hectárea. Cada difusor dura 180 días de acción. Actúa saturando el ambiente con feromona sexual femenina. El macho no puede localizar a la hembra porque se confunde y cae en la trampa. Esto hace que disminuya el apareamiento y por ende no hay huevos y hay menos insectos. Esta vía es la más ecológica de los tratamientos, pero tiene un costo y gran parte hasta el momento, es afrontado por el Gobierno. Hay también tratamiento con plaguicidas permitidos.

Los departamentos donde el gobierno está monitoreando al máximo son los lindantes con Mendoza: Sarmiento y 25 de Mayo, seguidos de Caucete.

El tránsito de vehículos particulares y maquinaria como el traslado de plantines, barbechos, etc son los principales dispersores. Con ellos viaja la plaga. Por tal motivo hay que intensificar los controles en las barreras fitosanitarias y la población debe colaborar ahora más que nunca. No hay que olvidar que en esta lucha los medios de comunicación juegan un papel muy importante.
Las medidas preventivas que deben tener los productores en el área afectada es una cosecha limpia, inmovilización del material de poda, plantines, trabas, postes, etc.

La circulación de maquinaria, cajones y bines deben ser limpios y desinfectados para evitar males mayores.

Se ha reglamentado para las zonas bajo contingencia y cuarentena que la uva para vinificar saldrá del lugar solo en forma de mosto. La fruta para consumo en fresco y pasa de uva hay que fumigarla con bromuro de metilo.

Para el traslado de estacas, barbechos y/o plantas en maceta se necesita una autorización. La maquinaria cosechadoras de vid deben tener inscripción, documentación para circular, limpias y desinsectadas. Otros maquinarias y envases deben estar libre de tierra y restos vegetales.
Dentro de la provincia se han tomado medidas de resguardo en uva en fresco y para vinificar a través de camión térmico, encarpado o cubierto con malla.

El Senasa prevé sanciones para aquellos que no cumplan con los controles, pero no quiere llegar a aplicar el “garrote”, por eso ha salido a prevenir y pide la colaboración de todos.

En la vecina provincia, sobre una superficie de más de 160.000 hectáreas con viñedos, la polilla de la vid ya ha avanzado sobre 130.000, es decir el 75%, causando pérdidas de un 30%.

Fuente: http://www.diariodecuyo.com.ar/home/new_noticia.php?noticia_id=735623